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El error en traducción.


Tal y como hemos visto en otros posts, tanto el público en general como los medios de comunicación dan muy poca o ninguna importancia a la figura del traductor profesional y a la actividad traductológica. De hecho, muchos de estos parece que se limitan a fijarse en los errores, y muy pocos reconocen el importantísimo papel que desempeña un traductor profesional, algo tan necesario en el mundo traducido en que vivimos. Para explicar un poco la visión de los medios de comunicación acerca del error en traducción y sus razones, vamos a comentar brevemente una noticia sacada del libro: Find in translation, y otra tratada en el blog del diario El Público. A continuación, profundizaremos un poco más en el fallo de la «campaña prodrogas» tratadas en diario El Mundo y en el caso de la aerolínea, publicado por ABC que invita a viajar de una forma un tanto atrevida.


Por una parte, en todos los artículos que hemos consultado y que realizan una crítica abierta hacia la traducción, observamos una característica común: no se especifica si en cada caso en el que se cometió un error de traducción se trataba de un traductor profesional o no, simplemente se centran en criticar errores dentro de la traducción. Gracias a este tipo de generalizaciones, de artículos que no contrastan la información o, simplemente, que omiten partes de la noticia; se da una imagen errónea de lo que es la profesión de traductor, su entorno, y lo que en éste se hace. Respecto a esta visión de los errores en traducción podemos comentar una noticia muy conocida sobre «una palabra que costó 71 millones de dólares», varios medios de comunicación como el Blog de Traducción, o el blog del diario El Público han dado a entender que la persona que confundió el término «intoxicado» con «intoxicated» era un traductor e intérprete profesional. Al igual que pasa con la noticia de la bomba de Hiroshima y la palabra mokusatsu. Todo esto es lo que llamamos desinformación, tendrían que haber especificado que la persona que medió en la situación era una persona bilingüe que hizo de mediadora y que no era profesional de la traducción.


En el diario El Mundo sacaron una noticia que cuenta que un error en la traducción del lema de la campaña antidrogas incita a su consumo: en español decía: «a tope sin drogas» y en euskera «atsedenikez, drogarik Gabe» (no hay descanso sin drogas). Un error de este calibre puede llevar a muchos malentendidos, sobre todo entre personas de las edades a las que normalmente van dirigidas estas campañas. Finalmente, tampoco explican si esta traducción la hizo un profesional de la traducción, sólo cuentan que enviaron el lema a Euskal Telebista en Madrid. Esta campaña estuvo dos meses haciendo «campaña pro drogas» por un «simple» error de traducción. Otro error menos grave pero que no llega a la finalidad que la empresa quería conseguir con el eslogan, es la de la ya desaparecida aerolínea Braniff International Airways que con un juego de palabras mal traducido, o traducido de forma literal, quería promocionar a sus clientes los asientos de cuero que tenían en la clase Business, con lo que consiguieron transmitir a sus clientes hispanos una asegurada carcajada. El eslogan decía pruebe a «viajar en cueros» en primera clase. Este medio de comunicación dedicó un artículo entero a hablar sobre diferentes errores de este tipo.


La catedrática española en Traducción e Interpretación, Amparo Hurtado, nos habla de clasificar los errores y jerarquizarlos, obviamente no es lo mismo un error de tipo literario que un error de tipo técnico como el que vimos al principio de este post, en el ámbito de la medicina. Está claro que la figura del traductor sale a la luz cuando se trata de hablar de errores de traducción. Esto sucede porque en ocasiones se producen errores tan graves que marcan a la figura del traductor, en los pocos casos en que se reconoce a un traductor, es en caso de error.


 
 
el traductor... el director de orquesta 

 

«Es un trabajo parecido al del director de orquesta. El traductor se mantiene escondido detrás de un seto de palabras de otro, y rara vez se asoma, con una diminuta banderita sobre la que está escrito n.d.t., nota del traductor, casi siempre para explicar su trabajo, justificar la imposibilidad de traducir algún giro, un oscuro refrán croata, un concepto que en su cultura no existe. Hace falta una mezcla de dedicación, meticulosidad, acrobatismo y una cultura muy grande». Andrea Bocconi

«Vivimos en un mundo  traducido gracias a  excelentes  traductores anónimos.»
 Miguel Tolosa  
 «Aquel traductor profesional  o novicio, que no haya  cometido jamás un error,  que tire la primera piedra.»
 Miguel Tolosa 
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